A veces, tengo la extraña sensación de que no pertenezco a este mundo. Me encierro en un silencio privado, y sin quererlo, ni yo misma me puedo llevar la contraria. Nadie puede arrebatar las palabras de mi propio silencio, porque sencillamente no se entiende lo que digo...
Las emociones empiezan a fluir y derramo lágrimas a contracorriente. Estoy sensible y siento como una mano aprieta con rabia y fuerza mi corazón, aprisionándolo, estrujándolo con el único objetivo de hacerme llorar, pero yo, no quiero hacerlo.
Me dejaría abofetear sin pausa, al menos, lloraría por un dolor físico real y no por una inexplicable dolencia emocional, propia del universo efímero de Morfeo.
Las emociones empiezan a fluir y derramo lágrimas a contracorriente. Estoy sensible y siento como una mano aprieta con rabia y fuerza mi corazón, aprisionándolo, estrujándolo con el único objetivo de hacerme llorar, pero yo, no quiero hacerlo.
Me dejaría abofetear sin pausa, al menos, lloraría por un dolor físico real y no por una inexplicable dolencia emocional, propia del universo efímero de Morfeo.
A veces, tengo la extraña sensación de que no pertenezco a este mundo.

3 comentarios:
Por supuesto que no eres de este mundo...eres...Damita! Unica e irrepetible ;)
Eso tiene pinta de hormonas peleonas... a mi me pasa igual 1 vez al mes. :)
un beso
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