Escribir en silencio es un ejercicio que me gusta más bien poco. Normalmente la música se transforma en una suave caricia que, con pequeñas descargas eléctricas, ayudan a que el corazón bombee con más fuerza la sangre, de esta manera, el cuerpo empieza a regar letras que viajan a la velocidad de la luz y se reencarnan en pasión escrita.
El silencio congela la energía retórica de mi cuerpo, anula por completo mi sentido y sensibilidad, me ahoga en un cielo lleno de nubarrones, dando la bienvenida a la tormenta perfecta, y dejándome así sola frente a una hoja en blanco, esperando ser mimada, tal y como lo hiciste con su antecesora, y con las raíces más ancestrales del papiro manchado de tinta.
Hoy no eres tu, soy yo quien no esta bien. Soy yo la que no sabe dejarse llevar por el viento sino es acompañado de su amante, la música. Que suene, que suene el himno que moja cada detalle de tus entrañas, ahí se esconde el secreto; el nacimiento del universo, la destrucción del mundo, el primer beso callado, las últimas lágrimas que derramaste, tu eterno corazón roto, todo, absolutamente todo esta escrito en cada una de las canciones que el ser humano escribió.
Y yo... yo solo las acuno en su estado natural para reencarnarlas, de nuevo, en una sencilla historia narrada por una simple escritora, que nunca supo inspirase sin música.
El silencio congela la energía retórica de mi cuerpo, anula por completo mi sentido y sensibilidad, me ahoga en un cielo lleno de nubarrones, dando la bienvenida a la tormenta perfecta, y dejándome así sola frente a una hoja en blanco, esperando ser mimada, tal y como lo hiciste con su antecesora, y con las raíces más ancestrales del papiro manchado de tinta.
Hoy no eres tu, soy yo quien no esta bien. Soy yo la que no sabe dejarse llevar por el viento sino es acompañado de su amante, la música. Que suene, que suene el himno que moja cada detalle de tus entrañas, ahí se esconde el secreto; el nacimiento del universo, la destrucción del mundo, el primer beso callado, las últimas lágrimas que derramaste, tu eterno corazón roto, todo, absolutamente todo esta escrito en cada una de las canciones que el ser humano escribió.
Y yo... yo solo las acuno en su estado natural para reencarnarlas, de nuevo, en una sencilla historia narrada por una simple escritora, que nunca supo inspirase sin música.

1 comentarios:
yo te llevo a donde tu quieras churriiiiiii...
un beso!!!
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