viernes 17 de abril de 2009

Águila Roja: la alegría de los escotes.


Soy muy poco dada a hacer algún comentario sobre las películas y series que veo en el blog, pero hoy, como me he levantado con el día travieso tengo que hablaros de una serie que cada jueves me alegra la vista; Águila Roja.

”Las aventuras, las intrigas palaciegas y el amor confluyen en una serie para toda la familia ambientada en el llamado Siglo de Oro y protagonizada por el aparentemente apacible maestro Gonzalo de Montalvo, que decide lanzarse a la acción tras el asesinato de su esposa en extrañas circunstancias. Esa determinación le llevará a vivir una doble vida, maestro de día y héroe secreto al caer la noche: buscará sin descanso a los culpables de la muerte de su esposa mientras lucha contra el terror y la opresión impuestas por un malvado comisario, al servicio de una misteriosa logia secreta que conspira para derrocar al Rey.”

En resumen; un Ninja en pleno siglo XVII ¿quién se cree eso? Poca gente la verdad, además teniendo escenas a lo Kill Bill, pero a pesar de tener esta trama “increíble”, han sabido hacer una serie para toda la familia bastante entrañable y divertida, no hay noche que no me ría y no hay noche que no babee con los escotazos que se llevaban en aquella época tan impresionantes y bonitos... ¿por qué no se volverán a llevar?

Lo malo de la serie, es que a los actores todavía les queda mucho camino, y a los de producción también, hay escenas muy hermosas que podrían haberle sacado mucho jugo, sobre todo en la interpretación de los personajes, porque la verdad, que la serie se lo merece, aún así, se agradece que en las series españolas se intente ser original y creativo, a pesar de que la historia de Águila Roja se parezca mucho a la del videojuego
Assassin’s Creed.


1 comentarios:

Jean Bedel dijo...

La serie cumple bastante bien su función, entretiene. No tiene demasiada verosimilitud histórica, pero tampoco se persigue eso. Una serie de aventuras para la familia sin muchas más pretensiones.

Y totalmente de acuerdo, los escotazos también me hacen babear :-P