La ñoñería: estado somnoliento y romántico al que una persona se sumerge cuando esta completamente enamorada de otra persona y esta a su misma vez también lo esta de ella. Es muy curioso ver como a lo largo de los días en pareja ese estado embriagador de amor tiene sus puntos más álgidos y más bajos a medida que pasan los días.
Siempre he pensado que al principio de una relación te encuentras con el punto más alto del empalagamiento enamoradizo y que, con el paso del tiempo, ese estado iba descendiendo para pasar a un amor más estable y tranquilo.
Cada persona es un mundo y cada pareja es un universo, en mi caso, esa regla de tres no se está cumpliendo para nada. Al principio de la relación sentía cosas muy fuertes por ella, con el paso del tiempo esos sentimientos evolucionaban y finalmente, un año y medio después, me descubro a mi misma suspirando por ella.
Un ejemplo muy claro nos sucedió la otra noche, a la salida de la biblioteca, salimos tan revolucionadas que nos dio por ir pegándonos de camino al parking, ella me hacia una zancadilla, yo le mordía un brazo... así, como dos auténticas enamoradas... a todo esto nos fijamos que había una pareja en el césped, bajo la luz de la luna besándose tiernamente, entonces mi pequeña me dice: “Tenemos que ser más románticas”... durante un minuto dejamos de pegarnos, nos agarramos de la mano e intentamos andar como una pareja normal y corriente, pero al cero coma segundo... volvimos a la carga y seguimos jugando traviesamente a pegarnos...
Si es que ya lo dice el refrán, los que se pelan se desean.
Siempre he pensado que al principio de una relación te encuentras con el punto más alto del empalagamiento enamoradizo y que, con el paso del tiempo, ese estado iba descendiendo para pasar a un amor más estable y tranquilo.
Cada persona es un mundo y cada pareja es un universo, en mi caso, esa regla de tres no se está cumpliendo para nada. Al principio de la relación sentía cosas muy fuertes por ella, con el paso del tiempo esos sentimientos evolucionaban y finalmente, un año y medio después, me descubro a mi misma suspirando por ella.
Un ejemplo muy claro nos sucedió la otra noche, a la salida de la biblioteca, salimos tan revolucionadas que nos dio por ir pegándonos de camino al parking, ella me hacia una zancadilla, yo le mordía un brazo... así, como dos auténticas enamoradas... a todo esto nos fijamos que había una pareja en el césped, bajo la luz de la luna besándose tiernamente, entonces mi pequeña me dice: “Tenemos que ser más románticas”... durante un minuto dejamos de pegarnos, nos agarramos de la mano e intentamos andar como una pareja normal y corriente, pero al cero coma segundo... volvimos a la carga y seguimos jugando traviesamente a pegarnos...
Si es que ya lo dice el refrán, los que se pelan se desean.

2 comentarios:
Si es que tu formal no eres y tu mocosa tampoco.. para k nos vamos a engañar a estas alturas...
yo no quiero decir nada, pero la ñoña sos vos... ;p, yo soy normalita normalita :) jejejeje
y eso de pegarse mola...
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