miércoles 25 de noviembre de 2009

El cuento de la lechera



En verano, en el parque que esta al lado de mi casa, todos los domingos hacen una obra de teatro para los niños. Grandes y mayores se sientan al lado del escenario dispuestos a disfrutar de la representación.

Un domingo en particular, actuaron unas marionetas muy simpáticas, escenificaron “
El cuento de la lechera” y creedme que la moraleja de esa historia me llegó muy dentro.

Muchas veces es inevitable dejar que la mente vuele entusiasmada, cuando te quieres dar cuenta, de un pequeño grano de arena, te has montado un enorme castillo de cartón, el cual, con un simple soplo de aire se derrumba rompiéndote el corazón.

Ayer me llamaron para ver si estaba interesada en una oferta de trabajo, ¡la primera en mucho tiempo! Y encima, esta relacionada con mi profesión, es fantástico. Ni si quiera me han citado todavía para realizar la entrevista y mi mente ya esta volando con todo lo que haré con mi sueldo.

Soy humana, soy débil, me ilusiono con facilidad y ¡qué narices! Soñar es gratis, pero luego como lloro cuando me pego el batacazo, mejor es recordar la moraleja del cuento de la lechera, ser paciente y contener mis deseos. Si tiene que ser, será.

jueves 19 de noviembre de 2009

No puedo pensar en otra cosa

Siento que mi cabeza esta bloqueada. A veces me siento pesada por darle vueltas a lo mismo una y otra vez. ¿No os ha sucedido esto? Hasta que no consigues el objetivo que tienes en mente no puedes parar de pensar en otra cosa. Te obsesionas con el tema y hasta que no sucede, tus energías son incapaces de concentrarse en otro tema.

Así estoy yo. Es casi una misión imposible pedirle a mi cabeza que descanse. Trato de convencerle de que todo llegará a su debido tiempo y por mucho que madrugue, no amanece más temprano. Todo lo que esta en mi mano lo hago.

No hay ni un solo día en que no trabaje en ello y, lo más desesperante, es que veo que cada día me siento más impaciente, más agobiada, más desencantada. Trato de controlarme, de calmarme, de respirar y seguir siendo paciente, pero cuesta, mucho.

“Malos tiempos para la lírica” Mi mente no sabe expresar otras palabras, ¿cómo puedo hacerlo? Si ahora, mi mayor inquietud es encontrar trabajo y ese muro, crece cada día más y más dentro de mí, impidiendo que mi mente viaje hacia otras narrativas.

Soy una plasta, lo sé.


Alex Ubago – Mil horas

jueves 12 de noviembre de 2009

La cascada


A veces enfrentarte a una hoja en blanco duele. Duele, porque si existe el enfrentamiento existe un complejo dentro de ti, que no fluye en el río de las ideas de manera natural, sino todo lo contrario. Las ideas caen precipitadamente en una cascada tormentosa, llena de rocas dispersas que dañan el pobre cascarón que protege a la mente.

Los pensamientos, vestidos en formas de palabras, caen al precipicio del vacío, se chocan con las piedras, las rocas, las ramas de los árboles y van desgarrando sus vestiduras hasta quedar tan solo la piel, tan suave, tan delicada, tan vulnerable.

Un grito dolor nace del fondo del corazón, son las entrañas, que se estremecen de ver como fluyen los sentimientos desangrados por aquella cascada tenebrosa. Quizás ya es demasiado tarde y no se pueden recuperar, murieron. Se perdieron en el eterno olvido de la mente y nunca más fueron recuperados por unas manos ansiosas por escribir...

A lo mejor, a lo mejor murieron, a lo mejor se ahogaron o tal vez, la marea dejó de ser tormentosa para llegar a un caudal con un ritmo más acompasado, más calmado, más tibio. Puede que esas aguas volvieran a juntar todos esos pensamientos complejos, para darles una forma más elocuente. Dispersas las ideas para volverlas a juntar y darles una forma que mis manos si pueden leer y reconocer.

Ya no es un enfrentamiento, ahora tan solo se trata de un baile torpe.

martes 3 de noviembre de 2009

Las bolsas

Hoy cuando me he despertado he sentido que he envejecido de golpe diez años. Cuando me miré en el espejo vi a una chica con bolsas en los ojos, pero, ¿cuándo me he metido yo a boxeadora nocturna? Un cuadro. Me vi y no me gusté nada.

Como si de una película de terror se tratase, me puse a gritar, llamé a mi madre corriendo por teléfono y le pregunté que por qué razón salían bolsas en la cara, ella no supo que contestarme. Seguidamente investigué por Internet; por cansancio, por mala circulación de la sangre, por exceso de alcohol, remedios caseros, remedios no tan caseros...

¿Por qué yo?, ¿Por qué a mí?, ¿Por qué ahora? Mundo cruel, estrías, arrugas, ojeras, celulitis, varices, patas de gallo, bolsas... ¡quién inventó todos esos horrores!

Ahora me siento fea, con unas ganas tremendas de comer chocolate y no puedo, no puedo porque estoy a dieta. ¿Por qué yo?, ¿Por qué a mí?, ¿Por qué ahora?

Y no, esta vez, me da a mi que no ninguna de las crisis premenstruales, menstruales o posmentruales, esta vez, es algo mucho más profundo.

martes 27 de octubre de 2009

¿Y ahora qué?

No puedo evitarlo, estoy un poquito asustada. En dos semanas termino el curso de técnico auxiliar de diseño gráfico que estoy haciendo por el Servef. Tengo pánico a quedarme sin hacer nada, unas vacaciones forzadas no es lo que ahora más me conviene.

Me hubiese gustado mucho que el curso durase un poquito más, pero, no puedo hacer nada para cambiarlo. Estoy muy agradecida por haberlo podido hacer, he aprendido cosas nuevas, los compañeros son geniales, la profesora muy buena y sobre todo he descubierto una cafetería en donde a mi compañero y a mí nos tienen más que mimados.

¿Ahora qué? De bruces contra una sociedad apática. Busco trabajo, no encuentro nada. He dejado de mandar mi CV a las agencias de publicidad, sencillamente porque ya no existen más en Alicante y ahora he abierto mi campo de búsqueda pero tampoco, nada.

Sé que es cuestión de paciencia, de saber esperar, de seguir buscando, pero, es inevitable, los nervios empiezan a comerme por dentro.

Un suspiro al viento.

viernes 23 de octubre de 2009

Introducción

Desde que he comenzado el nuevo tratamiento me encuentro vacía de palabras, pero llena de sentimientos e inquietudes. Pasan los días y descubro que mi papel en blanco sigue igual en la mesa, tal y como lo dejé la noche anterior.

Las letras se fueron de vacaciones, quizás si sea cierto que de vez en cuando, algunos de nuestros sentidos más intactos, que forman parte de nosotros, se van de vacaciones, necesitan descansar de nosotros. ¿Puedo irme yo también? Y la cabeza, reina gobernante de este cuerpo destemplado, se resigna a ser perenne en su trabajo, con valor, sin desaliento, con resignación, pero sea como sea, a quedarse conmigo.

Estoy temblando.

martes 13 de octubre de 2009

Cuestión de salud

Todas las alarmas de mi subconsciente activadas, ¡tengo que empezar a cuidarme! Pero sola, no puedo, por ello, tras consultar al comité familiar, he decidido ir al médico.

Tras unos análisis y un par de conversaciones, ya tengo puesto mi tratamiento para controlar mi “problemilla”, una dieta especial y un control y seguimiento exhaustivos harán el resto para solucionar mi otro “problemilla”. Me van ayudar, me van animar, y yo pondré toda mi voluntad.

Lo más sorprendente de la mañana fue, que tras estudiar mis análisis de sangre, mi cuerpo, mi peso, mi altura, mi tensión... la enfermera me confiesa que en realidad sólo tengo un sobre peso de 3kg, ¿y por qué me veo yo tan gorda? Le pregunto, y ella me comenta que es por una incómoda cuestión social, que en realidad, estoy estupenda, pero que a pesar de ello, con su ayuda perderé un poquito más.

Así que, durante los próximos meses, tendré a dos doctoras vigilando mis pasos muy de cerca, controlado los acelerones de mi corazón, y mis instintos animales que me hacen devorar cualquier alimento que se encuentre al alcance de la mano.

Como para no tomarme mi salud en serio.